La sulbutiamina
El control de sustancias prohibidas en
el deporte no es más que una forma de pretender demostrar a la opinión
pública que está limpio, cuando en realidad ocurre todo lo contrario.
Aparecen continuamente nuevas sustancias para mejorar el rendimiento de
los deportistas, sin las cuales esas marcas y proezas que vemos no serían
posibles y sólo tras un largo periodo de tiempo son incluidas en la lista
negra. El uso de drogas para mejorar el rendimiento deportivo
existe desde que hay deporte, de la misma forma que el consumo de drogas
recreacionales existe desde que hay seres humanos sobre la tierra.
Hay algunos productos que, sin ser
drogas, pueden ayudarnos en nuestras actividades intelectuales. Uno de
ellos es la sulbutiamina.
La sulbutiamina es una molécula de síntesis
similar a la tiamina (vitamina B1), pero con efectos más
marcados. Actúa sobre los centros cerebrales del despertar y aumenta la
resistencia a la fatiga física e intelectual y la memoria. Igual que la
tiamina, es neurotropa (interviene en el metabolismo de las neuronas).
El prospecto recomienda el producto para astenia, apatía, estados
depresivos, trastornos de la memoria y psicosomáticos y para la
deficiencia intelectual. Se recomienda, en el caso del niño, para casos
de inestabilidad, alteraciones de la atención y del comportamiento y
psicoastenia. Como ocurre con todos los suplementos que no son drogas,
la toma ha de ser continuada durante un largo periodo de tiempo para
notar un efecto pleno. La dosis habitual es de dos comprimidos en el
desayuno. No se debe tomar después del mediodía porque podría
dificultar el sueño.
Hay que advertir que toda
sustancia tiene posibles efectos secundarios. Se
desaconseja su uso en personas que padezcan ansiedad y/o insomnio y en
individuos de temperamento nervioso. Siempre es posible una reacción alérgica en alguna persona sensible al
componente.
En resumen, creo que se trata de un
producto muy indicado para aquellos jugadores a los que les hace falta
un poco de motivación, que quieren estar más concentrados o que quieren mejorar sus facultades
intelectuales.
No olviden que en el fondo todo el
mundo desea mejorar. Si hay algo que puede ayudarnos sin afectar a
nuestra salud ¿Por qué no hacerlo? Es cierto que siempre habrá
moralistas que dirán que toda ayuda exógena es inaceptable. La
realidad es que la ciencia avanza y que podemos utilizarla para
beneficiarnos.
Advertencia

Cantidad
de información inédita sobre drogas inteligentes
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